¿Tengo un contrato usurario?

1. ¿Qué es la usura?

Según el diccionario de la Real Academia Española existen cuatro acepciones para la palabra usura en castellano:

  1. Interés excesivo en un préstamo.
  2. Ganancia, fruto, utilidad o aumento que se saca de algo, especialmente cuando es excesivo.
  3. Interés ilícito que se llevaba por el dinero o el género en el contrato de mutuo o préstamo.
  4. Deterioro o desgaste.

En el caso que nos ocupa, nos centraremos en la primera de las acepciones transcritas, y analizaremos qué requisitos deben cumplirse para que un Juzgado pueda declarar nulo por usurario un contrato y las consecuencias que conlleva esa declaración de nulidad que haya podido llevar a cabo el Tribunal.

 

2. Regulación normativa.

La norma que aplican los Tribunales para declarar la usura de un contrato entró en vigor el día 13 de agosto del año 1908, es la conocida como la “Ley de Represión de la Usura”, de 23 de julio de 1908 (pueden acceder a su contenido a través de este enlace: Ley de 23 de julio de 1908 sobre nulidad de los contratos de préstamo usurarios).

En concreto, el artículo 1 de la mencionada Ley de Represión de la Usura, establece:

“Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales.

Será igualmente nulo el contrato en que se suponga recibida mayor cantidad que la verdaderamente entregada, cualesquiera que sean su entidad y circunstancias. Será también nula la renuncia del fuero propio, dentro de la población, hecha por el deudor en esta clase de contratos.”

 

3. Jurisprudencia e interpretación de la norma.

Al tratar sobre la postura que mantienen los Tribunales en relación a la aplicación de la Ley de Represión de la Usura, es obligatorio acudir a la sentencia n.º 628 de 25 de noviembre de 2015 (dictada en Pleno), por el Tribunal Supremo.

En esta sentencia, se analiza un crédito revolving de junio de 2001, mediante el que se podían hacer disposiciones de dinero por teléfono o mediante el uso de una tarjeta expedida por el banco, hasta un límite de 3.005,06 €, modificable por el banco.

Se estableció el tipo de interés remuneratorio en el 24,6% TAE, y el interés de demora en 4,5 puntos porcentuales sobre el interés remuneratorio. Tras una disposición inicial de 1.803,04 € durante años, se realizaron disposiciones superando el saldo deudor el límite inicialmente fijado. Sin embargo, la cuota que se le cargaba al prestatario aumentaba mensualmente, a medida que el importe de lo dispuesto aumentaba.

Entre los conceptos cobrados en las cuotas mensuales, se encontraban los siguientes:

  • intereses
  • prima de seguro
  • comisiones por disposición de efectivo por cajero
  • comisiones por emisión y mantenimiento de la tarjeta
  • comisiones por reclamación de posiciones deudoras
  • intereses de demora

En total se había dispuesto por el afectado de un importe de 25.634,05 €. Se habían devengado 18.568,33 € de intereses, y se había abonado un total de 31.932,98 €. A pesar de ello, el banco entendía que aún se le adeudaban los 12.269,40 € restantes.

 

4. Requisitos para la aplicación de la Ley de Represión de la Usura.

El artículo 1 de represión de la usura (antes transcrito), distingue entre requisitos objetivos y subjetivos, para que pueda declararse la nulidad por usurario de un contrato.

Requisitos objetivos:

El interés pactado debe ser 1) notablemente superior al normal del dinero y 2) manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.

Requisitos subjetivos:

Situación angustiosa, inexperiencia o limitación de las facultades mentales del prestatario.

Según la Jurisprudencia, no es necesario que se cumplan la totalidad de los requisitos establecidos, siendo suficiente que se den los requisitos objetivos (que el interés pactado sea notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.

 

5. ¿Qué se considera un interés notablemente superior al normal del dinero?

El Tribunal Supremo ha declarado que para determinar si un interés es notablemente superior al normal hay que analizar la TAE (Tasa Anual Equivalente, que incluye el interés nominal, y el importe de las comisiones y gastos asociados a la operación).

En concreto, el Tribunal Supremo establece en el Fundamento Jurídico Tercero, punto 4, página n.º 5 de la edición publicada por el Centro de Documentación Judicial de la Sentencia n.º 628/2015 de 25 de noviembre, lo siguiente:

Por tanto, para determinar si el tipo de interés aplicado en un contrato determinado es usurario o no, debemos acudir a la estadística que publica el Banco de España en relación con la información mensual sobre tipos de interés que aplican a diversas modalidades de operaciones activas y pasivas (créditos y préstamos personales hasta un año y hasta tres años, hipotecarios a más de tres años, cuentas corrientes, cuentas de ahorro, cesiones temporales, etc.).

Una vez tengamos el dato específico del tipo de interés “normal”, habrá que analizar si realmente se trata de un interés manifiestamente desproporcionado.

 

6. ¿Qué se considera un interés manifiestamente desproporcionado?

Para valorar si ciertamente existe desproporción, hay que analizar las circunstancias que han tenido lugar durante la contratación del préstamo, puesto que ese incremento del interés podría estar justificado si existiesen circunstancias excepcionales, que pueden darse en el siguiente caso:

Es importante aclarar en este punto, que no es una circunstancia excepcional el hecho de que se trate de créditos al consumo de rápida concesión y con un alto nivel de impagados, declarando el Tribunal Supremo, lo siguiente:

Por tanto, el hecho de que exista un alto número de impagados, no puede justificar que se haya establecido un tipo de interés tan elevado, del 24,6% TAE.

 

7. Consecuencias de la declaración de usura del contrato.

En base a la Ley de Represión de la Usura de 1.908, son las previstas en el artículo 3 de la mencionada Ley, que establece: “Declarada con arreglo a esta ley la nulidad de un contrato, el prestatario estará obligado a entregar tan sólo la suma recibida; y si hubiera satisfecho parte de aquélla y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que, tomando en cuenta el total de lo percibido, exceda del capital prestado.”

Esto significa que, el capital dispuesto hay que devolvérselo a la entidad financiera, pero que todos los intereses, todas las comisiones y todos los gastos, deben serles devueltos al consumidor, por lo que normalmente el importe a devolver al afectado suele ser muy superior al del capital dispuesto.

Para que nos hagamos una idea, sobre un crédito dispuesto de 20.000 €, si se ha abonado un importe total de 45.000 € en concepto de capital, intereses, comisiones y gastos, debe devolvérsele al consumidor un importe de 25.000 €.

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